Ayer fue una noche esperada por todos (sobretodo por los jóvenes) durante todo el año, pues están los nervios de las uvas, que si te atragantas, que si no sabes qué son los cuartos, que si tienes que estar atento a cómo es el sonido de la primera campanada.... en conjunto nerviosismos a flor de piel. Que si el brindis con el anillito de oro metido en la copa, lencería roja... en sí, una serie de tradiciones que aunque no creas mucho en ellas no dejas pasarlas por alto.
Más tarde que si los mensajitos de felicitación a amigos, familiares, las llamadas y... ¡cómo no! a prepararse para salir de fiesta con los amigos. En mi caso es el primer año que me quedo en Madrid en Nochevieja, por tanto primer año que me dejan salir, pero una de las condiciones: salir con mi hermana.
Ha sido una experiencia genial y espero que vosotros también hayáis disfrutado de la noche tanto como yo.

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