domingo, 25 de marzo de 2012

Violencia de género.

La semana pasada realizamos un debate en clase de Lengua y Literatura, el tema era sobre la violencia de género.

Es un tema que realmente interesa en la sociedad de nuestros tiempos y por ello me pareció realmente interesante debatirlo.


Cada grupo debatimos distintas ideas y posteriormente las expusimos al resto, en ocasiones no estábamos de acuerdo en ciertas cosas, pero interveníamos para aclarar nuestras ideas, el primer grupo en el que me encontraba yo, debatió:

“La violencia doméstica es una pérdida momentánea del control”. Referente a este, algunos del grupo pensaban que sí, que podía ser cierto, que dependiendo en qué casos, podía suceder una vez debido a un enfado, pero por el contrario, la gran mayoría de mis compañeros pensábamos que no era cierto, pues en el momento en el que rompes la barrera del respeto frente a tu pareja, la puedes atravesar muchas más veces y a partir de ese momento es difícil la vuelta atrás…
El segundo grupo debatió: “La violencia doméstica no es para tanto, son casos muy aislados. Lo que pasa es que salen en la prensa y eso hace que parezca que pasa mucho.” Frente a este, todo el grupo estaba de acuerdo en que no son casos aislados, son muchas mujeres las que sufren este maltrato e incluso que las que salen en la prensa son la cuarta parte, porque hay seguramente muchas, que no se atrevan a decirlo, por miedo.

El último grupo comentó el mito:” Los hombres que agreden a sus parejas son violentos por naturaleza”. Este grupo no pudo exponer sus ideas debido a la falta de tiempo, por ello, por mi parte, en un primer momento pensaba que era cierto, que habían tenido algún trauma infantil o que debido a alguna enfermedad psicológica les provocara actuar de esta manera, pero, por lo que me he podido  informar, no es del todo cierto; es frecuente que el resto de sus relaciones sociales sean amables y respetuosas, por tanto , no es que no puedan controlar su ira, sino que deciden descargarla  agrediendo a personas sobre las que se sienten con derecho a actuar así.

Al finalizar el debate, recapacitas, piensas, ordenas tus ideas y las mías eran que a pesar de los mitos que haya como que:” se exagera la realidad”, “con el tiempo se solución los problemas”, “donde hay amor hay sufrimiento”, en fin… es querer no ver la realidad, huir de lo que realmente todos sabemos y es que es un grave problema al que hay que enfrentarse.

Cuando enciendes la televisión y escuchas la noticia de otra mujer más en la lista de víctimas del maltrato, es como una sensación de, tristeza, frustración tal vez, por no poder hacer nada, pero lo que más duele en esas ocasiones es que ya no nos extraña, nos es tan frecuente que ni nos sorprende, duele el solo pesar que son números, cada día se van sumando más y más, pero la triste realidad es que no son números, si no personas y personas a las que se les acabó el disfrutar, el conocer, el sentir, el vivir su día a día…

domingo, 4 de marzo de 2012

"Katmandú: un espejo en el cielo"

El viernes pasado decidí que fuese diferente, pues en un principio me iba a quedar a estudiar toda la tarde en casita, pero puf…solo duré una hora, pues después de toda la semana sin parar, yo creo que me merecía una tardecita tranquila, asique,  ya que mis padres tenían muchas ganas de ir al cine con mi hermana y conmigo les convencí y cogimos para la sesión de las 10 de la noche en un cine del Centro.

Después de dar una vueltecita por las calles de Madrid y visitar alguna que otra tienda, llegó la hora de la sesión de cine familiar.

Habíamos decidido ir a ver “Katmandú”, pues nos habían dicho que tenía muy buena pinta, y en el tráiler se podía ver que la trama era relacionada con el esfuerzo y la pedagogía, un tema que nos parecía muy interesante.

Esta película basada en hechos reales, comienza a principios de los años 90, en la piel de Laia una profesora catalana que decide trasladarse a Katmandú  para trabajar en una escuela. Se encontrará con muchas injusticias que le harán replantearse la vida, con una gran pobreza y la situación educativa desoladora. Pues la profesora luchará por intentar conseguir un mundo mejor, aunque para ello tenga que ceder en algunos de sus principios y realizar un matrimonio de conveniencia. En ese cuadro vemos cómo la pobreza abunda, y la cantidad de división social, la situación de la mujer en la sociedad asiática es uno de los temas que también podemos ver en la película. Las niñas desde pequeñas trabajan ayudando a sus madres en el campo, y solo los más pudientes son aquellos que tienen opción a una educación.

A lo largo de la película vemos la pasión de la protagonista por el proyecto educativo y por querer realizar un cambio en la región y en la sociedad que la rodea, pero sabe que sola no puede y que es muy difícil, pero igualmente emprende un viaje hacia la sociedad nepalí con un intrigante proyecto.

Personalmente me ha parecido muy buena esta película española: está relacionada en parte con mi antigua entrada, el plantearte un reto y perseguirlo para poder llegar a un objetivo.

La recomiendo a aquellas personas que al igual que a mi, les gusten las basadas en hechos reales y con un sentido pedagógico.

Yo de mayor quiero ser...

Durante tres sesiones de tutoría hemos estado realizando un test formulado por las orientadoras de nuestro colegio, para poder comprobar cuál es nuestra mejor opción referente a bachillerato, universidades…


A mi realmente es uno de los temas que mas inquietud me provocan, pues llega un momento de desesperación en cual no sabes qué elegir, ni porqué rama seguir el próximo año, te sientes frustrada por que llega la hora de coger instituto y no sabemos todavía si ciencias de la salud, tecnológico, sociales… aunque bueno por mi parte tengo claro que artes no, pues no es uno de mis fuertes…


Cuando somos niños siempre formulamos las mismas palabras: “Yo de mayor quiero ser…” seguido de nuestros sueños, de nuestra imaginación: actriz, profesora, cantante… es como un juego, jugar a ser mayores era nuestra mayor diversión, pero  con el paso del tiempo vamos madurando y poco a poco nos vamos dando cuenta que esto no es un juego de niños, que hay que elegir, cada vez nuestra opinión cuenta más y tenemos que mirar de cara a nuestro futuro.


Recuerdo que cuando era niña, me obsesioné profundamente en ser actriz, no se, me dio, era supongo que un capricho, el cual mis padres día tras día me querían quitar de la cabeza, pues a parte que no valgo por lo timidisisisisma que soy! es una profesión en el que un día puedes estar en la cima y otro en el olvido. Pero bueno, lo que tengo claro es que un book para algún que otro anuncio….tarde o temprano lo haré jajajaja


Dentro de mis locuras de niña también puedo mencionar  el de ser peluquera… en fin, desde pequeñita no dejaba que mi madre me peinase, yo me hacía de todo, que si moñitos, coletas, con mis pinzas… y siempre que veía en la peluquería de mi bloque que se necesitaba dependienta ahí estaba yo tan feliz predispuesta.


En resumen, si iba a Mercadona quería ser cajera, si veía un perro quería ser veterinaria y cuando iba al banco me veía yo con mi falda de tubo, mi traje, mi despacho…


Pero todos aquellos sueños se van quedando atrás y llegan los nuevos pensamientos sobre nuestro futuro. Lo que realmente me llama la atención hoy en día es todo aquello relacionado con el trato con la gente, el poder de alguna forma u otra tratar cara a cara con ellos, es el poder sobretodo conocer la forma de actuar y de pensar de nosotros mismos. Y lo que sí que tengo claro que me gustaría sería poder trabajar en un colegio, no se si con niños con problemas de aprendizaje, o tal vez, con esa etapa tan difícil de la vida llamada adolescencia, en la cual experimentamos muchos cambios en algunos casos difíciles.


En sí, esta entrada la quería dedicar especialmente a nuestros propósitos, es decir, que tanto de niños, como de adolescentes, incluso de adultos nuestros sueños podemos convertirlos en hechos con un simple “Yo puedo” (que ya es mucho). En la sesión que tuvimos la semana pasada con nuestra orientadora al acabar la charla, nos puso un vídeo para reflexionar sobre nuestra fuerza de voluntad al rendirnos o seguir adelante.


Tony Melendez, es un guitarrista, composotor y cantante nicaragüense, el cual nació sin brazos y nos muestra su habilidad frente a la guitarra. Sus ganas de vivir, de no rendirse nunca, y su gran esfuerzo, son realmente ejemplares: