Hace quince días nos marchamos al pueblo, pues el domingo nos tocaba cumpleaños del abuelo Paulino. El sábado mi padre nos dijo que íbamos aprovechar para pasear por el campo y así poder disfrutar de lo que nos regala la naturaleza. Una de estas cosas son, las setas.
Justo a la salida al monte, pude comprobar que estábamos a finales del otoño, me encontré con unos árboles desnudos, sin hojas. Un mes anterior habíamos ido a pasear por la misma ruta que estábamos haciendo ahora, los árboles estaban con sus hojas amarillas, ocres y marrones, merece la pena salir al campo para poder disfrutar de los magníficos parajes que nos depara la naturaleza. Recuerdo que había dos árboles que parecían fuego, sus hojas tenían un rojo y naranja encendidos, pregunté de que tipo de árbol era y me dijo mi padre que eran hayas, así pues, tendremos que esperar al próximo año para poder disfrutar de esos colores tan maravillosos.
Es magnífico visitar el campo en al estación de OTOÑO, no os puedo decir exactamente el momento, todo depende de las condiciones climatológicas, aunque creo que el auge fuerte para poder disfrutar de esos colores es entre mediados de octubre y mediados de noviembre.
Después de este inciso sobre el OTOÑO vuelvo otra vez al paseo y como he dicho antes nos encontramos en plena época de setas, mi padre decidió que haber si encontrábamos setas y así poder hacer conserva para ir consumiendo durante el año.
Antes de salir nos preparamos con las cestas de mimbre para que las esporas que sueltan caigan al suelo y el cuchillo para cortarlas, nunca arrancarlas.
Estuvimos dando vueltas por el pinar. Cuando llevábamos más de dos horas y aún no habíamos encontrado ninguna decidimos que teníamos que marcharnos, una pena, pues el níscalo (que es la seta que vamos a buscar al pinar) es muy común tanto en mi pueblo de Segovia como en el pueblo de Salamanca.
Es muy fácil de identificar tiene un sombrerete y por su parte inferior tiene laminillas, toda ella hasta su tronco es de color naranja. Cuando llueve y se rompe se empieza a oxidar y toma un color verde.
Como no encontrábamos las setas nos dedicamos a coger piñas para encender el fuego de la chimenea. De vuelta a casa pasamos por unas praderas y cuál fue la sorpresa que mi padre encontró una seta de pezón azul., exactamente no se como se llama, pero él la conoce con ese nombre, encontramos unas poquitas, nos sirvieron para cenar él y yo. A mi hermana y a mi madre si no son niscalos o seta de cardo no las comen pues dicen que les da miedo, no vaya a ser que sean venenosas...
Nos encontramos con un conocido de mis padres en el campo y al vernos las piñas nos dijo que teníamos que tener cuidado y que no nos vieran los forestales ya que nos podían denunciar pues están protegidas. No sabíamos nada, ya que todos los años íbamos al pinar y cogíamos unos sacos, las hay a montones. También nos comentó que con las setas pasaba lo mismo, desde el año pasado habían puesto un "cannon" para toda la gente que quisiera ir al campo a buscar, pero donde estuvimos nosotros era propiedad privada, no era del estado.
En resumen la tarde se pasó muy entretenida. Me encanta de vez en cuando salir con mis padres a buscar níscalos y dar un paseito por el monte, a respirar aire puro.





