En Navidad me llamó mi vecina a ver si podía acompañarla al veterinario, para ayudar a llevar sus mascotas, pues tiene dos perritas: kira, y Luna que son un encanto. Desde hacía dos días que había empezado Kira a ponerse un poco apática y había seguido Luna.
Yo encantada, con las ganas que tengo de tener una mascota y mis padres erre que erre que no, que en su casa no quieren nada de animales, lo único que me dicen es- para eso ya tenemos los gatos y perros en el pueblo-. Yo trato de convencerles que los gatos son de mis abuelos y los perros son de mi tío, pero no ceden. Por eso tengo clarísimo que el día que me independice lo primero que haré será comprarme un perro.
Como iba diciendo, me cambié rápido y me dispuse a ir con mi vecina al veterinario, ella estaba muy disgustada, pues desde hacía dos días que habían empezado a ponerse enfermas.
Me fue explicando por el camino que había estado en un parque y Luna había intentado ligar con un perrito que estaba con su amo paseando, pero no le hacía caso, y el buen señor le dijo que su perro no se encontraba bien. Mi vecina creía que les había contagiado algo.
Llegamos al veterinario y le explicó que le lloraban mucho los ojos, se les caía los moquitos y llevaban tosiendo dos días; las pasó a otra zona, donde les hizo un reconocimiento muy exhaustivo y muy completo. Inmediatamente dio su diagnóstico: kira, estaba con principio de bronquitis. Luna tenían la gripe canina o que también se llamaba "tos de las perreras". A la primera le puso una inyección, que pena nos daba, no se movió y lo único que quería era estar tumbada, para casa le recetó antibiótico. A Luna le recetó unas gotas nasales, y que volviera en dos días.
Nos explicó el veterinario que casi seguro que kira se hubiera contagiado en el parque, pues esta gripe suele ser muy contagiosa y además que afectaba al tracto respiratorio, al toser las perritas, las partículas quedan en el aire y de ahí la forma de contagiarse y por otro lado estaba también al arrimarse el hocico.
Le recomendó a mi vecina que el próximo año les vacunase contra la gripe, pues era una vacuna indolora, se aplicaba en las fosas nasales y se evitaba que ocurriera lo que había ocurrido.
Nos cogimos las perritas y nos fuimos a casa, mi vecina muy preocupada, sobre todo por Kira con su bronquitis, las dejamos en sus camas y yo me marché a mi casa.
Ahora, kira y Luna ya están perfectamente, ¡y yo sigo, día tras día aburriendo a mis padres para que me compren de una vez por todas, un perro!
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