jueves, 22 de diciembre de 2011

Belén Viviente.

El domingo 18 de vuelta a Madrid, a mis padres no se les ocurre otra cosa que decir,qué estaban interesados en pasar por Buitrago de Lozoya para ver el Belén Viviente.
Ya nos lo habían comentado hace unos días, pero habíamos quedado que yo tenía la semana con exámenes en el colegio y en la escuela de idiomas, y mi hermana Noelia tenía que subir algo a la pagina del instituto. Aquella idea parece que se había pasado, pero cuando salimos del pueblo, como dice el refrán “vuelta la burra al trigo”. Parece que otra vez, los comentarios habían cesado, al pasar el puerto, mi hermana que tenia sed, y venga a toser y toser, nos dice que no puede más que necesita beber agua y claro mi madre decide pasar por la gasolinera de Buitrago de Lozoya, para comprar agua, y cómo no: que si paramos al Belén, que si no, y por fin el coche sigue rumbo a las afueras del pueblo y  paramos en la gasolinera. ¿Os imagináis quien bajó a buscar el agua? Pues sí mi madre, para preguntarle al señor de la gasolinera por el Belén Viviente. Al llegar al coche ya empezó otra vez “creo que deberíamos de volver”, “esta oportunidad no siempre la encontramos” “total, si es un  momento” al final, como era de imaginar, mi padre dio la vuelta y entramos en el pueblo.
Justo cuando llegamos a la plaza al lado del castillo, faltaban pocos minutos para empezar. Al no saber, pernsábamos que nos habíamos situado bien, y a al hora de comenzar el recorrido, cómo no, los últimos....
Nos estuvimos informando un poco, y nos explicaron que este Belén había surgido de la idea de un grupo de vecinos en el año 1989, que lo habían visto en una ciudad de Gerona. Fueron días muy intensos, los adultos se pusieron a coser las túnicas y los mantos en las telas que habían sido encargadas y enviadas desde Gerona, el atrezzo salió de cada hogar y de los pueblos de alrededor. Hoy se siguen haciendo ellos mismos sus propios trajes, el atrezzo es propiedad ya de Buitrago. La iluminación y sonido, les ayuda los alumnos del Instituto Politécnico de Santa María del Castillo que es de Formación Profesional en Buitrago.

En ese  primer Belén Viviente nos dijeron que habían actuado 80 personas y 11 escenas.

En el 2001 este Belén Viviente fue declarado “FIESTA DE INTERES TURÍSTICO” .
Cada año nos dijeron que iba creciendo los visitantes. Es una pena pues fotos mías no os puedo ofrecer ya que la Cámara se quedó sin batería, pero he podido localizar alguna escena.

Justo a las 18.30 da comienzo el Belén con un saludo de bienvenida.

Se leyó El EDICTO IMPERIAL enviado por el emperador Augusto, mandando empadronarse a todo el mundo. Después vino Las Profecías y La Anunciación de María, a partir de aquí ya empezamos a recorrer el Belén viviente, entramos por la muralla hacia el Castillo.
En el río pudimos ver a Las lavanderas, pasamos a ver El Cantero donde cortaban y labraban las piedras. El Mercado  estaba dentro de la plaza del castillo, era impresionante lo bien que estaba representado por la ciudad de Jerusalén: Gentes, comerciantes, prestamistas usureros, allí se vendían sus productos. Lanas, telas, pieles, especias. Posterior estaba La Carpintería donde trabajan los artesanos y familiares. El Molino de Aceite,  La Fragua, El Lagar. El Hogar, Las hilanderas, La Alfarería, El campo y la Cosecha, El Horno de Pan, hacía mucho frío pero merecía la pena.

Parecían postales, no se movían ni los niños ni las personas mayores.

Seguimos el recorrido y nos encontramos con El Templo de Jerusalén, El Empadronamiento, El Gobernador Romano (este personaje no me convenció mucho, pero era que por su aspecto no me imponía) y posterior El Palacio de Herodes. Ya saliendo por la muralla nos encontramos con Los Mercaderes, el Mendigo, La Castañeda y el Leñador. Un poco más adelante nos encontramos La Anunciación a los Pastores, El Portal de Belén y al final  Los Reyes Magos.

El recorrido es de 1 kilómetro 300 metros, había 39 escenas y 200 actores.

La entrada es gratuita y al final del recorrido hay pastas para poder tomar y una urna donde puedes aportar tu donativo de forma voluntaria.

Mi hermana y yo íbamos con mucho cabreo, pero reconozco que merece la pena, es auténtico y os aconsejo a todos que vayáis a visitarlo; los vecinos que representan a las figuras lo hacen realmente bien, ni pestañean y se aprecia el valor de estar aguantando durante horas, que según nos dijo la gente había algún año que las temperaturas eran de 5º bajo cero, y lo seguía haciendo. Solamente se cancela en caso de lluvia o si la organización así lo decide, pero tienen que se motivos muy graves.

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