¡Tic-Tac!, este es el sonido que hace referencia al paso del tiempo, el sonido que hace que todo pase tan rápido, el sonido que nunca queremos escuchar cuando estamos disfrutando, en esos momentos en los que quieres parar el reloj y que no se ponga en marcha nunca.
Cuando somos niños, todo lo vemos con buenos ojos, con positivismo, con ganas de salir fuera y de comernos el mundo; nunca estamos pendientes de qué será de nosotros al día siguiente, vivimos el día a día.
Todo ello va desapareciendo a medida que nos hacemos mayores, comienzan las preocupaciones, las malas rachas, cada vez estamos más pendientes de qué será de nosotros el día de mañana. Estamos continuamente tomando decisiones que afectarán a nuestro futuro, nos sentimos inseguros, con el miedo de si lo que haces estará bien o mal y te das cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo, que hace unos pocos años tus únicas preocupaciones eran elegir con qué muñeca jugar...de lo único que estábamos pendientes era de salir al parque cuando termianra el colegio y disfrutar con nuestros amigos.
Todos estos recuerdos sirven para darnos cuenta que el tiempo hay que aprovecharlo al máximo, que hay que seguir vivendo el día a día, el presente, disfrutar de todas las oportunidades, de crecer como personas... en definitiva: de nunca perder el espíritu de niños. Salir fuera y comernos el mundo, porque el tiempo corre muy deprisa.
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